Qué no daríamos por una hora más con quien ya no está, qué no daríamos por no sentirnos ni ser los culpables de su ausencia.

J

 Hace más de dos años me saqué el carnet de moto, me enganché a su sensación de libertar y poco después me compré una de tercera mano de 1996 con la idea de hacer de ella algo grande.
 En el garaje estubo bastantes meses hasta que apareció en mi calle un nuevo vecino (J) fanático de las motos con muchas ganas y unas manos brillantes.
 Entre uno y otro, mucho más él que yo, hemos conseguido estar a la altura de mis espectativas y aunque aun le quedan un par de remates y poner al día los papeles para poder pelear contra el viento sobre ella, el resultado me encanta. 

                 ¡GRACIAS!

 


 




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1 comentario:

  1. Impresionante!
    Qué ganas de verte en ella! =)

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