Qué no daríamos por una hora más con quien ya no está, qué no daríamos por no sentirnos ni ser los culpables de su ausencia.

Sin música

 Siempre quise aprender a bailar, hasta que entendí que no hace falta música, ni siquiera tener ritmo o los ojos abiertos, basta con moverte como te de la gana y a cualquier velocidad, acompañado o en solitario y a los que miren de mala manera les dices de mi parte que no tienen ni puta idea de baile, si te ves en peligro deja de hacer el tonto...

                                      ¡CORRE!

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada